¿Y qué sé yo de esas cosas?
¿Y de éstas?
Ni de aquéllas.
Todo se vuelve confuso.
Nada,
nada se muestra diáfano
a los ojos,
al oído,
del que ya casi no está;
del que camina sonámbulo
en un lugar que fue suyo
o que así él lo creyó.
domingo, 26 de octubre de 2008
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