viernes, 11 de julio de 2008

Navegando

Cruzando
mares del sur,
rolando
siempre hacia el este,
las velas de mi velero,
aquellas que tanto quiero,
me acercaron hasta ti.
Huyendo
del occidente,
persiguiendo
a una estrella,
me encaramé hasta el cielo
y encontré lo que más quiero,
te encontré a ti:
Libertad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Posee entonces, usted, "la suerte" o el privilegio de ejercer con libertad la única bigamia que no me resulta indigna:

La de surcar los mares
Con una Señora esposa
A la que adora y respeta,
Y con la amante perfecta, libertad.

Si se consigue conciliar lo uno y lo otro,
Desde mi punto de vista,
Puede hablarse de plenitud.

En ello andamos algunos, todo hay que decirlo leche...

Gracias por sacar a la luz esa parte de poesía que todos llevamos dentro. Al menos todos los que tratamos de ver la realidad, a través de nuestros propios ojos y por supuesto, a través de los ojos de los demás.

Espero más.
Gracias.