Cruzando
mares del sur,
rolando
siempre hacia el este,
las velas de mi velero,
aquellas que tanto quiero,
me acercaron hasta ti.
Huyendo
del occidente,
persiguiendo
a una estrella,
me encaramé hasta el cielo
y encontré lo que más quiero,
te encontré a ti:
Libertad.
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1 comentario:
Posee entonces, usted, "la suerte" o el privilegio de ejercer con libertad la única bigamia que no me resulta indigna:
La de surcar los mares
Con una Señora esposa
A la que adora y respeta,
Y con la amante perfecta, libertad.
Si se consigue conciliar lo uno y lo otro,
Desde mi punto de vista,
Puede hablarse de plenitud.
En ello andamos algunos, todo hay que decirlo leche...
Gracias por sacar a la luz esa parte de poesía que todos llevamos dentro. Al menos todos los que tratamos de ver la realidad, a través de nuestros propios ojos y por supuesto, a través de los ojos de los demás.
Espero más.
Gracias.
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